14 de diciembre de 2009

Claves para saber decidir




Hay dos formas de aprender las lecciones de la vida, una por sabiduría y consejo de Dios y la otra por golpearnos con la realidad.




Tomar decisiones es a veces un gran problema, de repente nos encontramos en medio de una situación que nos presiona a decidir rápidamente algo que muchas veces nos genera confusiones, dudas y temores. Aunque no hay métodos “tipo fórmulas mágicas” para tomar buenas decisiones, la palabra de Dios nos da algunas guías para poder estar orientados a la hora de tomar cualquier decisión.




• Decidir en base a la obediencia:
Las decisiones basadas en el pecado traen con el tiempo mucho dolor y sufrimiento en nosotros y en los demás. Es siempre sabio y preferible “temer a Dios” porque este es el principio de la sabiduría.



• Decidir con seguridad y tiempo:
Hay dos formas de aprender las lecciones de la vida, una por sabiduría y consejo de Dios y la otra por golpearnos con la realidad. Es bueno consultar, preguntar, aprender y esperar un tiempo prudente para dar el veredicto de lo que podemos llegar a hacer.



• Consultar al mejor consejero: El Señor
No puede faltar jamás orar y consultar al Señor. Si realmente quieres una buena decisión este punto es absolutamente fundamental, ya que Dios es omnipotente y sabe lo que más le conviene a sus hijos, pero él solo puede estar a favor de los que oran. Hay miles de factores que están fuera de nuestro control, por eso orar sinceramente pidiendo la guía y la voluntad de Dios es lo más sabio. Hay decisiones que estaremos bastante desorientados por algún tiempo, pero muchas veces el dilema se resuelve estando dispuestos a hacer la voluntad de Dios, rindiéndole todo a él, sin poner primero nuestros sentimientos de caprichos, sino sabiendo que lo mejor es lo que Dios nos guíe finalmente. No insistamos en algo que nos damos cuenta varias veces que Dios no lo desea. Lo que mas nos conviene siempre es la voluntad de Dios que es agradable y perfecta. Si hay cosas que ocupan un lugar demasiado importante en nuestro corazón, el Señor necesita que primero la entreguemos para no “amarlas más que a Él” para que al final llegue la respuesta con inmensa bendición. De Dios procede lo mejor de lo mejor para nosotros, el es nuestro Padre bueno y nos cuida de todo mal, confiemos en que su voluntad es lo mejor, siempre.



• Decidir con la convicción del Espíritu Santo
Dios por el Espíritu Santo produce algo en nosotros que nos hace tomar buenas decisiones (Fil. 2:13), a veces las decisiones serán tan naturales que ni nos damos cuanta que Dios nos esta guiando, otras veces estamos más concientes de que estamos siendo guiados por Dios. “todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios”. Tener paz en lo que hacemos es importante porque si tenemos el Espíritu Santo el nunca nos guiará con temor, confusión y perturbación, siempre que estemos dispuestos a obedecer lo hará con amor. A veces nuestra mente no entiende algunas cosas, pero en nuestro espíritu hay una convicción tan fuerte de algo que tenemos que hacer que lo entenderemos cabalmente más adelante.



• Nunca decidas por malos sentimientos:
Cuando estés con sentimientos de enojo, bronca, ira, angustia, celos, envidia, temor o cualquier otro sentimiento negativo no tomes decisiones basados en ellos. Cuando hacemos algo basado en sentimientos malos logramos mayores cosas negativas, nos atamos mas en lo malo y manifestamos un acuerdo con ese sentimiento para seguir creciendo en el. Espera la paz.


• Decisiones a prueba y error:
Hay ciertos tipos de decisiones que solo se nos van a aclarar probándolas, es decir si lo que hacemos no nos da un resultado favorables, no debemos seguir. Pero no por esto debemos probar algo para saber si va a resultar o no.



Como dije al principio creo que hay dos formas de aprender las lecciones de la vida, una por sabiduría y consejo de Dios y la otra por golpearnos con la realidad.

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